Llegada de los españoles
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| Fundación de Córdoba |
El 16 de
marzo de 1576 Don Lorenzo Suárez Figueroa, Teniente General de la gobernación
de Tucumán otorgó en merced al Capitán Pedro de Villalba llegando a Córdoba con
el fundador de la ciudad de Córdoba Don Jerónimo Luis de Cabrera, unas
tierras que correspondían aproximadamente en lo que hoy conocemos como Estancias Malagueño.
En el extremo sur se formó la población y creció durante el siglo XVII con el cual actual que quizás obedeció al gentilicio de uno de sus primeros habitantes que procedía de Malaga, España.
El siglo XVIII, fue el tiempo de establecimientos de estancias. Alli trabajaban blancos y negros en las actividades agrícolas ganaderas; en la extracción de piedra caliza y en los hornos de cal, con el transcurrir de los años la estancias Malagueño, Yocsina, Lagunilla, Calderon, Falda del cañete, y Falda de la Ochoa se transformaron en pueblos.
La estancia Malagueño pasa por diversos propietarios hasta que en el año 1844, una de sus propietarias Doña Martina Cabezón de Ferreyra, propietaria de estas tierras, inició el loteo de terrenos para formar una villa. Es por ello, que también se mencionaba a Malagueño como "Villa Ferreyra". A la familia Ferreyra se debe el crecimiento de la canteras Malagueño.
Dado que no existía el ferrocarril, la piedra era transportada en carretones tirados por hueyes. Tiempo después las carretas serian remplazadas por un tren.
En 1880 quemaban la piedra de cal, realizada por medio de hornillas que se encontraban dispersas por la zona y se quemaba todo junto, una vez apagada y enfriada se retiraba la piedra a mano. Este proceso tardaba 15 días aproximadamente.

